El Territorio Yaqui, se delimita por sus ocho pueblos: Potam, Huirivis, Torim, Cócorit, Loma de Bácum, Vicam, Ráhum y Belem,
A siete kilómetros de la ciudad encontramos el primero de los ocho asentamientos Yaquis, territorio autónomo de este pueblo reconocido por su carácter independiente, ya que es uno de los pocos grupos étnicos de América que no fue dominado militarmente por los colonizadores españoles.
La historia de los Yaquis está cubierta con actos de heroica resistencia por la defensa de su territorio y su cultura, una cultura ancestral enriquecida con ritos y tradiciones en las que sobresale la Danza del Venado, ejecución simbólica de la caza de este animal y cuya riqueza estética ha despertado interés en todo el mundo.
En los ritos de Cuaresma y Semana Santa, o en la celebración del Día de Muertos, la cultura Yaqui alcanza su máximo esplendor y nos muestra la sobrevivencia del misterio, la unidad del hombre con el universo y la relación íntima entre un pueblo y la naturaleza que lo rodea.
Un día el viento de la Cuaresma lleva a los fariseos a recorrer las ciudades cercanas ocultándose detrás de sus máscaras de cuero; otro día se olvidan las rivalidades y las ambiciones mundanas para que toda la tribu se una en la conmemoración de sus difuntos. Hombres y mujeres que practican la medicina tradicional aplican el conocimiento ancestral que les heredaron sus antepasados y con hierbas y ungüentos curan las enfermedades de sus pacientes.
Danza, música, medicina tradicional y festividades Yaquis son la expresión de un mundo mágico religioso que hoy convive en armonía con la civilización occidental.